domingo, 3 de octubre de 2010

¿QUÉ ES ÉTICA PROFESIONAL?

ÉTICA PROFESIONAL















La ética debe ser considerada como constante disciplina para la vida, pues nos obliga a realizar nuestras labores con eficiencia y a mantener una actitud de rechazo frente a todo lo que minimice nuestra dignidad. De aquí es que se dice que el hombre es un ser inexorablemente moral, pues su vida no le viene dada con dignidad y moral, sino que debe hacerla, debe construirla con moral y dignidad.
La personalidad moral se va definiendo a través de cada uno de los actos humanos. Con cada nueva posibilidad que nos apropiamos, con cada actualización de un vicio o de una virtud, descubrimos, corregimos o subrayamos los rasgos de nuestro carácter.
El problema del comportamiento ético no es tanto un problema de normas como un problema del hombre que se realiza o destruye a través de sus obras. Por lo tanto, los pasos conducentes a una mejora de la ética profesional pasan por la formación moral del hombre, (es como un círculo vicioso) formación basada en la recuperación, o la afirmación, de la conciencia moral a partir de los primeros principios de la ley natural y sus consecuencias. De aquí que la principal, y casi única, recomendación que cabe hacer es la de formar integralmente a las personas, en todos los niveles de la empresa, mediante la educación y, sobre todo, mediante el ejemplo.
Las normas éticas, generalmente aceptadas, proveen al profesional de un medio eficaz para evaluar su propio trabajo y poder determinar si este satisface sus responsabiliades.
El hombre que se gradúa hoy y deja de estudiar mañana, estará ineducado para el día siguiente. Debe perfeccionarse constantemente, poniéndose al día con los nuevos avances que se registran en el mundo; pues aunque los principios fundamentales sean los mismos, las técnicas cambian y las máquinas se perfeccionan.
El hombre que conoce la carrera que ha elegido, y ayudado por una buena formación ética, o lo que es lo mismo apoderado del sentido del deber y del derecho de lo que se debe hacer en moral, está llamado a triunfar en el desempeño de sus actividades.
Toda profesión lleva sobre sus hombros el peso de graves deberes y de hondas responsabilidades, que el profesional solo podrá vencer si pone sus conocimientos al servicio de una conciencia fina y delicada.
Todo profesional está obligado a amar la verdad, a dedicarse plenamente a la investigación científica y a practicar el bien en todas sus gradaciones.





La ética y los valores

Cuando hablamos de ética nos estamos refiriendo a valores porque ellos son la esencia de la personalidad del ser humano.
El valor es una de las realidades más familiares en nuestra vida diaria, así como todos los objetos que utilizamos tienen un valor en el mercado, las obras de arte poseen un valor estético; cuando arrojamos algo a la basura lo hacemos porque carece de valor. Todas nuestras actividades giran en torno a algún valor, sea éste económico, estético, religioso, político, etc.
Tal vez el valor económico sea el que más presente tenemos a lo largo del día. Pues todo vale dinero: la comida, la ropa, los libros, el transporte, la vivienda. Pero no es el único. Valoramos también a las personas y a los objetos por su belleza, por su perfección, por su sentido espiritual, en fin todo gira en torno a los valores.
La ética profesional tiene una íntima relación con la responsabilidad ya que es la ética la que posibilita levar a la práctica los valores que pregona la responsabilidad social y es la ética la que nos ayuda a ejercer la responsabilidad en un marco de coherencia y correspondencia social porque la sociedad necesita profesionales que sean éticos.
Nuestro contexto requiere con urgencia profesionales responsables y éticos que sean competentes, creativos, contextuales y que comprendan que la solidaridad es la clave para lograr la sostenibilidad y afrontar la crisis de legitimidad que vivimos.
Hoy se necesita que las personas entiendan que la responsabilidad debe ir de la mano con la ética profesional. Un profesional es ético y responsable ante los derechos humanos cuando procura condiciones de trabajo dignas que favorecen el desarrollo humano y profesional de los demás.
Como persona humana el profesional tiene un ideal de vida: la opción fundamental que va orientando su vida y a través de la cual va justificando sus acciones diarias. Los ideales o valores se dan en el ámbito de la conciencia. Muchos profesionales parecen carecer de valores personales en el desempeño de sus funciones. Cuando el profesional carece de un cuadro de valores que orienten su vida se somete a la opinión de la mayoría, actitud muy generalizada en nuestra sociedad colombiana. Somos muy dados a dejarnos llevar por el viento que más sople, acostumbramos a medir las decisiones por el beneficio que obtengamos de ellas, nos plegamos sin ofrecer ninguna resistencia a los intereses de la empresa, porque de la decisión de sus dueños depende nuestro puesto.
Estas actitudes están reñidas con la ética profesional. La ética nos enseña que toda persona, profesional o no, tiene una razón autónoma, la cual le confiere la dignidad. El ser humano no es un instrumento que los demás pueden manipular. Cada persona es persona es responsable de sus actos, debe dar razón a ellos en todo momento. Quien actúa sometiéndose siempre a los demás requiere de él, carece de responsabilidad moral. Nos quejamos de nuestro atraso y de la dependencia internacional que no nos deja salir del subdesarrollo. Pero tal vez existe una causa más profunda que facilita esta situación: nuestra falta de personalidad moral.
La ética profesional debe preocuparse más de estructurar en los futuros profesionales el cuadro de valores que orientará su vida en toda situación, para que toda persona posea una buena estructura moral.
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